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El Kavanagh, la torre que acaricia el cielo en Buenos Aires

Geoffrey McRae on 03/06/2018 - 10:39 in Argentina Residencial es

Una investigación reúne ensayos y más de 300 fotos originales que dan cuenta de la relevancia patrimonial de este edificio emblemático.     

Mientras, a mediados de los años ‘30, los prodigios arquitectónicos del momento ganaban espacio en las revistas locales y los “amigos de las artes” admiraban las transformaciones urbanísticas que proliferaban en las avenidas porteñas, la torre rampante del Kavanagh irrumpía en la geografía urbana fusionando un espíritu de vanguardia –visible en el diseño y la ornamentación- con el racionalismo de las líneas y la nobleza de los materiales: el edificio, construído entre 1934 y 1936, e inaugurado ese año, terminaría por convertirse en una obra admirada a nivel mundial.

“Han pasado más de ochenta años de la inauguración del más famoso rascacielos de Sudamérica, pero ingresar al lobby de la planta baja sigue siendo una experiencia conmovedora, que brinda fiel testimonio de un período memorable del diseño y la decoración en la Argentina”, opina Marcelo Nogués, uno de los autores del Kavanagh, el título que da inicio a una colección dedicada a la historia de la ciudad y las transformaciones del paisaje urbano, bajo la certeza de que conocer la historia, en diálogo con el presente, es la mejor forma de apreciar -y preservar- el patrimonio edilicio y cultural.

“Hay aspectos de la historia de las ciudades que solo pueden ser conocidos a través de sus edificios y hay algo de la historia de Buenos Aires, que solo puede ser conocido y comprendido a través del edificio Kavanagh”, juzga Guillermo Alonso, quien como director general de Patrimonio, Museos y Casco Histórico de la Ciudad, impulsó el proyecto. “Lo que más nos interesó, de todas formas, fue aportar una mirada desde el presente y dar cuenta de la vigencia del edificio, todavía glamoroso y funcional”, expresó a Clarín.

El libro será presentado en sociedad próximamente y estará disponible para la venta, en la Casa de la Cultura (Av. de Mayo 575): se trata de un estudio sin precedentes sobre la historia del Kavanagh y las influencias que determinaron su estética final. Los mismos propietarios prestaron su colaboración, avalando las referencias de una serie de ensayos firmados por especialistas y abriendo las puertas de sus propias casas, para que los lectores aprecien espacios hasta ahora inaccesibles.

El relevamiento fotográfico que se concretó reúne más de 300 fotos originales de los interiores (lobby, sala de máquinas y algunos departamentos) y exteriores del edificio, captado desde distintos puntos de la ciudad. “La idea es que los ciudadanos asomen a las entrañas del Kavanagh, y que el libro sirva también para pensar en el desarrollo del país, en un momento en que Buenos Aires comenzaba a erigirse como una metrópolis moderna“, expresó Ezequiel Díaz Ortíz, editor del libro y diseñador.

Considerado por muchos como el edificio porteño más emblemático, el Kavanagh es desde hace veintitres años un hito de la arquitectura mundial, según la Asociación Estadounidense de Ingeniería Civil y, desde 1999, Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad por Unesco. El mismo año, fue declarado Monumento Histórico Nacional en la Argentina. Símbolo de la modernización de la ciudad, esta joya arquitectónica es también “el edificio más lindo de la ciudad”, según juzgaron unos 600 ciudadanos en una encuesta realizada por este diario en 2013.

Los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María De la Torre emplazaron la torre en Florida 1065 por encargo de Corina Kavanagh, una estanciera de origen irlandés que había vendido dos de sus estancias a fin de construir el edificio, destinado al alquiler de departamentos de lujo: en total, 105 viviendas con los más altos estándares de confort, distribuidos en 31 pisos, algo inédito en su tiempo.

En un país afectado por la crisis financiera global de 1929, y que soñaba un futuro de grandeza, la construcción encarnó, además, una nueva estrategia de negocio: sus hacedores apelaron a la concentración de capital, la racionalización de materiales y el equipamiento a gran escala. En este sentido, significó un hito de la historia de la construcción en el país, y “manifestó una proposición, un modelo de producción urbana”, define Alonso.

Los textos de apreciación crítica que firman los investigadores Silvio Plotquin, Eleonora Menéndez y Mariana Inés Fiorito, se acompañan de visiones inéditas, de alto valor histórico y documental -de lujuriosos ambientes, sólidas maquinarias, glamorosos balcones y pasillos-, captadas por los fotógrafos Emma Livingston (interiores) y Gustavo Sosa Pinilla (exteriores). “Y hasta se usó un drone para captar tomas aéreas (Juan Ignacio Rojas) en fotografías y un video de corte jazzero que acompaña esta edición y musicalizan Gillespie y Osvaldo Fresedo”, explica Díaz Ortiz.

El arquitecto Marcelo Nougués y el Embajador Sergio Baur desarrollaron, por su parte, los temas referidos al diseño y decoración y al vínculo del Kavanagh con las letras y las artes respectivamente.

Es que el Kavanagh -el edificio más alto de Sudamérica y el más alto del mundo con estructura de hormigón, al momento de su inauguración-, fue resultante de una época en que la arquitectura y la cultura, la historia y las nuevas tendencias se influenciaban mutuamente (Victoria Ocampo era entonces una de las figuras que promovía la visita de personalidades destacadas de las vanguardias europeas a la capital argentina).

Es llamativo que “en una sociedad sin mujeres, fueron éstas las que emprendieron semejantes golpes de timón”, hace notar Silvio Plotquin, en la introducción del libro. “Victoria Ocampo y Corina Kananagh, personificaciones de la tradición criolla y de la irrupción del inmigrante, respectivamente, concibieron cada una su modernismo: el casi nada de las representaciones pampeanas, en la primera; el todo es posible de la tierra de oportunidades en la segunda”, señala

Por aquellos mismos días, en que el cine propagaba la estética del lujo en las alturas, la estampa de edificios como el Empire State Building o el Rockefeller Plaza y las historias de los rascacielos estadounidenses llegaban también a las páginas de la revista Caras y Caretas: eran símbolos de una época.

Corina Kavanagh

“El Kavanagh pudo ser en 1934 el futuro de la ciudad de Buenos Aires, allí radica su interés histórico”, grafica Alonso. Símbolo de un antiguo esplendor, conserva su espectacularidad y encanto.

Un rumor acompaña la historia de la construcción del Kavanagh y tiene que ver con una venganza amorosa: se cuenta que el enfrentamiento de dos familias –a de los Anchorena y la de los Kavanagh- explica la existencia del histórico edificio. Por los años 30, Corina Kavanagh se enamoró del hijo de Mercedes Castellanos de Anchorena, matriarca de la familia, pero ésta se opuso al noviazgo, argumentando que la joven no tenía origen patricio, por lo que la pareja se separó. En aquel tiempo, nada desvelaba más a los Anchorena que la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, hoy un templo abierto a la comunidad pero por aquellos años realizado a pedido de la familia para que se convirtiera en el sepulcro familiar.

La familia vivía en el palacete que hoy es la Cancillería, justo del otro lado de la Plaza San Martín, y la intención de Mercedes era comprar un lote vacío que estaba justo enfrente a la iglesia, para construir su nueva mansión y que la parroquia quedara así anexada. Cuentan que, despechada y dispuesta a golpear donde más duele, Corina redobló entonces la apuesta y, tras comprar el solar, ordenó al estudio de los arquitectos Sánchez, Lagos y de La Torre (célebre en la época) la construcción de un gran edificio con la intención de tapar completamente la visual de la iglesia desde muchos ángulos, principalmente, desde los ventanales de la mansión de los Anchorena.

Fue allí donde construyó el Kavanagh, entre 1934 y 1036. Y ocupó el piso 14, que ocupa toda una planta (a finales de 2008 el piso 14 del edificio Kavanagh, salió a la venta con un precio de 5,9 millones de dólares estadounidenses por sus 726 metros cuadrados). Si hoy alguien quiere mirar de frente la actual basílica del Santísimo Sacramento, debe pararse en el “Pasaje Corina Kavanagh”.

Fuente: El Clarin

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Geoffrey McRae

About Geoffrey McRae

Geoffrey McRae is the founder of GTSA - Marketing. He is a New Zealander with a strong Agro-business and Real Estate background spanning over 30 years both in his own country and South America. I hope you enjoy reading our news site. Please share it on your social media below.

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