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EN ARGENTINA LA FORMACIÓN DE LA CLASE DOMINANTE Y SU EXPRESIÓN POLÍTICA

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Hacia fines de siglo, se encuentra ya consolidada la clase dominante, llamada comúnmente “oligarquía”. Se trata de un conjunto de familias propietarias de campos, dedicadas, especialmente, a la producción ganadera, en la pampa húmeda bonaerense, como asimismo financistas y grandes comerciantes ligados a la exportación e importación, como también grandes productores de algunas provincias.

A través de distintos gobiernos, el sector más homogéneo y poderoso de esta oligarquía — los ganaderos bonaerenses — se han apropiado de las mejores tierras, con mejor suelo y clima, en la pampa (la enfiteusis rivadaviana, la conversión de enfiteutas en propietarios bajo el rosismo, la entrega de tierras en 1857 bajo el mitrismo y la distribución producida después de la llamada “conquista del desierto”). ¿Cuáles son estas familias, en manos de las cuales quedan las mejores tierras del país, capaces de producir una riqueza fabulosa? Vamos a rastrearlos, partiendo del sud de la Provincia de Buenos Aires:

a) Familia Santamarina: con enormes extensiones (25 estancias con 120.000 vacas y 70.000 ovejas) en Tres Arroyos y Tandil. Don Ramón y su hijo Antonio son dueños de la mayor pinacoteca de la Argentina (un total de 128 obras de las cuales, en 1974, se vendieron 35, en 5.000.000 de dólares).

b) Familia Martínez de Hoz: extensos campos en Chapadmalal, donde funciona el Haras de ese nombre (está enterrado el famoso caballo “Botafogo”). Allí han construido un castillo tipo normando. También propiedades en Lincoln, Ascochinga (en Córdoba) y otros puntos de la Provincia de Buenos Aires.

c) Familia Peralta Ramos: dueños de gran parte de los campos de la zona de Mar del Plata, especialmente Cabo Corrientes, Laguna de los Padres, Viboratá.

d) Familia Luro: igual que la anterior, prolongando estancias hacia Dolores. Los Luro y los Peralta Ramos son fundadores de Mar del Plata. Los Luro donaron la Iglesia de San Pedro, en la calle San Luis y San Martín, y procediendo como los señores feudales, hicieron que a los santos se les adjudicasen rostros tomados de diversos integrantes de la familia.

e) Familia Cobo: extensos campos en el Partido de la Costa y especialmente a la entrada de Mar del Plata (Mar de Cobo, Mar Chiquita y Santa Clara del Mar — por Clara Anchorena — eran propiedad de los Cabo — Anchorena). A principios de siglo, Héctor Cobo tenia la estancia “La Armonía”, que llegaba desde Maipü a Miramar (Uno de los primeros Cobo se casó con Josefa Lavalle, hermana del General Juan Lavalle y de allí los Lavalle —Cobo).

f) Familia Guerrero: Carlos Guerrero poseyó campos, desde lo que hoy es ruta 2 y el Salado — donde levantó su castillo — hasta Pinamar y Villa Gesell. El castillo aún se conserva, en el Km. 168 de ruta 2. Se construyó en 1894 como Villa La Raquel. Son más de 1000 hectáreas, 60 parquizadas, con plantas traídas de Europa por el paisajista Forkel. Esta extensión se amplió, seguramente, por el casamiento de Felicitas (la hija de Don Carlos), con Martín de Álzaga, quien poseía extensas propiedades en la zona, con un desenlace trágico que luego relataremos. En ese lugar, el balneario Valeria del Mar, recuerda a Valeria Guerrero.

g) Familia Duhau: extensos campos en San Bernardo y Mar de Ajó, hasta Aguas Verdes y Santa Teresita (cuyo nombre recuerda a Teresa, la esposa de Luis Duhau). Allí construyeron el Palacio de Cristal o Castillo de los Duhau, o Castillo Solimar, en 1931. La estancia tenia cancha de golf, de tenis y la Playa Verde. Los Duhau construyeron también otro palacio, en Tortuguitas, en un terreno de 27 hectáreas. La propiedad tiene 36 habitaciones y 7 salones.

h) Familia Leloir: campos colindantes con los Duhau, hacia el norte, ocupando Santa Teresita, Las Toninas y San Clemente, y en el centro de la Provincia de Buenos Aires.

i) Familia Ortiz Basualdo: campos en Las Armas.

j) Familia Lezama: Gregorio Lezama fue un potentado. Su estancia era extensa y la estación ferroviaria tomó su apellido, en ruta ferroviaria a Mar del Plata. Estaba casado con Angela Alzaga. Residía en Buenos Aires, en la casona edificada en medio de su quinta, en Paseo Colón y Brasil, adquirida en 1897 por la Municipalidad, en 1.500.000 pesos. (Hoy funciona el Museo Histórico, en el parque cuyo nombre recuerda a su antiguo dueño.)

 

k) Familias Álzaga (de enormes extensiones), Gándara (vienen de los estancieros levantados contra Rosas, en 1839, “Los Libres del Sur”, sus descendientes se dedicaron a elaborar lácteos) y Alvear: en la zona cercana a Chascomús. l) Familia Tomquist: campos en la zona de Punta Indio. La localidad “Verónica” recuerda a una hija suya. m) Familia Pereyra Iraola: estancia “San Juan”, de más de 12.000 hectáreas. Le quedan actualmente 800. La residencia veraniega tenía 30 habitaciones, en la zona cercana a La Plata y Florencio Varela. Poseen estancias, asimismo, en Tres Arroyos y Pehuajó.

n) En el sur de la Provincia hacia adentro: Flia. Ayerza, con estancia cerca de la Sierra de la Ventana. o) Flia. Pereda: alrededor de Azul.

p) Flia. Casares: Don Vicente Casares fue dueño de importantes extensiones. Fundó “La Martona”. Se emparentaron con los Bioy. La localidad se llama Vicente Casares.

q) Familias Del Carril y Anchorena: en Lobos. Del Carril era rico hacendado sanjuanino y se casó con Tiburcia Domínguez, dueña de grandes campos. Era el abuelo de Adelina del Carril, la esposa de Ricardo Guiraldes. El castillo se construyó en una estancia. Junto a la laguna, poco accesible, pertenece hoy a los Erdman del Carril.

r) Familia Güiraldes: estancias en San Antonio de Areco.

s) Familia Unzué y Alvear: en el centro de la Provincia de Buenos Aires. Estancia San Jacinto con el castillo construido en 1924 por María Unzué y Ángel T. De Alvear. (Ella era hija de Saturnino Unzué). Poseía 24 habitaciones, con todo material de primera calidad, una exquisitez fabulosa. No se le pudo encontrar funcionalidad alguna y hubo que demolerlo. El pueblo se llama “La Beba”, por Angela “Beba” Alzaga Unzué de González Guerrico. t) Familia Dugan: enormes extensiones en Lincoln y General Pinto.

u) Familia Anchorena: estancia en Pergamino.

v) Familia Perkins: estancias en Vedia y Lincoln.) Familia Atucha: importante establecimiento ganadero en cercanías de Zárate. x) Familias Obligado y Ramos Mejía: con importantes extensiones cercanas a San Pedro. Los Obligado también construyeron allí su castillo.

y) Familia Mitre: poseedora de estancias cercanas al arroyo Pavón, dedicadas a la explotación de ganado vacuno y un haras muy importante. Asimismo, dueña del Diario “La Nación”. El poder de estas familias no sólo aparece en el catastro del Registro de Inmuebles, sino que se ha incorporado a la memoria colectiva a través de dichos populares, habituales a principios de siglo. La madre le reprocha al hijo consentido que lo pretende todo: – Vos te creés que sos hijo de Mitre? o cuando él le solicita regalos muy costosos: – Vos creés que yo tengo la bolsa de Anchorena? Ese poder de los Mitre y los Anchorena se expresa asimismo en las diversas funciones públicas protagonizaras por integrantes de ambas familias.

La renta agraria diferencial

El poder de estas familias deviene de importantísimas propiedades de la pampa húmeda. La mayor parte de estas tierras han sido privilegiadas por la naturaleza: son fertilísimas, con una capa notable de humus y un clima excepcional (que permite producir — especialmente en los campos de invernada que gozan de pasturas permanentes — sin inversión en tinglados protectores, como en Europa, y en las mejores épocas, con escasa o nula inversión en abonos).

Sus dueños se encuentran, por esta razón, en poder de una cantera capaz de generar fabulosas riquezas. Los bajísimos costos, en relación al costo promedio mundial (especialmente de came), permiten una superutilidad — llamada renta agraria diferencial — que se constituye en la clave secreta capaz de explicar nuestra historia económica y por ende, nuestra historia política. Con la base de esa super renta, la oligarquía acuerda con el imperialismo británico (ferrocarriles, Bancos, flota de mar, seguros, gran comercio, etc.) la conversión de la Argentina en “la granja de Su Graciosa Majestad”, es decir, una semicolonia generadora de alimentos muy baratos e importadora de manufacturas industriales.

La misma oligarquía —a través de uno de sus máximos representantes, Federico Pinedo– ha explicado esta cuestión: “Decir campo en Argentina es decir fábricas al aire libre: ya está tecnificada. Todo es cuestión de costos: la calidad de nuestra tierra y su abundancia hace que no nos convenga agregar maquinarias, porque producimos a menor promedio, pero también a menor costo. Es decir: los franceses, a una superficie de 100, le sacan carne en 50 kilos. Nosotros, a igual superficie le sacamos 5 kilos.  Pero nuestro kilo cuesta un peso y el de ellos vale ocho.

Como nuestro territorio es, además, mucho mayor, en conjunto producimos más. Y entonces, ¿para qué producir acero, si es más caro que comprarlo?” (Raúl Scalabrini Ortiz estimaba que la diferencia de costos sería de cinco a uno).

En base a estas declaraciones de Pineda se han podido elaborar los cuadros 1, 2, y 3, que permiten comprender el mecanismo sobre el cual se asentó la economía agroexportadora de la Argentina, desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. (Se trata de quilajes y precios supuestos, no reales, al sólo efecto de ejemplo, pero que responden exactamente a los valores relativos expuestos por Pinedo).

En una determinada extensión de campo (x hectáreas), los productores franceses logran 50 kg. de carne, con un costo total de $400, lo cual significa que cada kg. tiene un costo de $8.

En la misma extensión, productores argentinos logran 5 kg. de carne, con un costo total de $5, lo cual significa $1 por cada kg. Pero como Argentina posee una extensión varias veces superior a la de Francia, puede usar más campos para ganadería.

Los 50 kg. (que a Francia le cuestan $400) en Argentina cuestan $50 (usando diez unidades más de tierra).

De aquí surge que con mayor esfuerzo, cuidado, inversión, etc. en la Argentina se alcanzaría un mayor rendimiento. Pero, asimismo resulta evidente que aún en condiciones de desinterés y parasitismo por parte de nuestra oligarquía, los productores de uno y otro país van al mercado mundial con costos notoriamente diferentes, en relación de ocho a uno, como sostiene Pinedo.

 

Supongamos ahora que el precio del mercado internacional se halla en $600 para 50 kg. de carne y que además, los gastos diversos necesarios para la venta alcanzan a $150.

Esos $350 es la utilidad o renta agraria diferencial, a favor de la Argentina, con motivo de sus costos bajos (ocho veces menores que los costos franceses).

Pero, ¿qué situación nueva se presenta si los productores de la Argentina llegan aun acuerdo con la burguesía imperialista inglesa, por la cual ésta les construye una plataforma básica para desarrollar el negocio ganadero a cambio de un precio de privilegio? ¿Cuál seria la situación, entonces, si los productores de la Argentina aceptan compartir la renta agraria diferencial, fijando un precio de venta de $400 por los 50 Kg., es decir $200 por debajo del mercado mundial?

En este caso, la renta agraria diferencial se reparte entre los productores de la Argentina y el imperialismo británico. Este último obtiene no sólo suculentos negocios con las utilidades garantizadas por su inversión en ferrocarriles, con los seguros a cargo de Leng Roberts, con el flete de la flota mercante inglesa “Blue Star Line” y la utilidad del frigorífico, sino que se lleva carne de primera calidad a muy bajo costo, mientras la oligarquía de la Argentina realiza, a su favor, algo menos del 50% de la renta agraria diferencial que dilapida en gastos suntuarios (lujo inmobiliario, viajes al exterior, pautas de consumo europeas, etc.).

Rasgos de la oligarquía

De esta asociación con el imperialismo, como socia menor que sentencia al país a la condición de semicolonia, la oligarquía adquiere los siguientes rasgos: parasitismo, ausentismo, dilapidación.

Ni se preocupa por los rendimientos, ni reinvierte las altas ganancias, ni en el propio campo, ni en la industria, abdicando de toda reproducción ampliada (pues desarrollar industrias quebraría el acuerdo con el amo). Por esta condición parasitaria, de no-reinversión, como asimismo por sus pautas de consumo dilapidadoras, esta oligarquía es capitalista pero no burguesa. Aquí reside su gran responsabilidad porque la fabulosa riqueza que percibe —aún cediendo la mayor parte de la renta diferencial— hubiese permitido desarrollar plenamente una Argentina industrial, minera, ictícola, con energía hidroeléctrica, economías regionales en expansión, etc.

En general esta oligarquía fue ausentista. El humus pampeano y el idilio entre vacas y toros trabajan para ellos, con la ayuda de unos pocos peones y un administrador. Sólo de tanto en tanto, se llegaban hasta la estancia, para comer el asado y palmear paternalmente a algún peón. Su vida se reparte entre Europa (durante el verano europeo) y Mar del Plata (durante nuestro verano). Yen algún mes intermedio prefieren habitar sus mansiones del barrio norte, adonde los ha corrido la fiebre amarilla de 1871, desde el barrio sur.

Y algunos, pasan un tiempo en alguna quinta de Flores. (La oligarquía argentina, como puede observarse, controla la naturaleza pues ha borrado el invierno de sus vidas, cambiando de hemisferio). En Europa, llevan acabo una vida dispendiosa, sólo comparable a la de los jeques árabes beneficiados por el negocio petrolero. El derroche y el parasitismo serán su conducta permanente.

La ostentación, también. Las memorias de algunos se refieren a familias oligárquicas que compraban vajilla en Buenos Aires para usarla durante el viaje y la tiraban al llegar al puerto europeo. De los Gainza Paz se recuerda que llevaban vacas en el viaje para tener leche fresca durante la travesía y hacer un asado ala llegarla. Algunos compraron títulos de nobleza. Su despilfarro en Paris y Madrid provoca más de un escándalo.

El derroche alcanza su paroxismo cuando, perplejos ante los castillos medioevales que encuentran en Europa y de los cuales carecen en la Argentina, contratan arquitectos, generalmente franceses, para regresar al país con los planos y construir sus palacetes aquí.

Los palacios de la oligarquía

1) El Palacio Anchorena: fue construido hacia 1909 por Mercedes Castellanos de Anchorena. Consta de tres residencias donde vivían las familias de Emilio, Enrique y Aarón de Anchorena. El total de metros cuadrados cubiertos alcanza a 8000. El comedor tiene 17 m. por 7 m. El arquitecto fue Alejandro Christophersen. Contaba con un túnel usado como bodega, con paredes giratorias. Estaba recargado de tapices, marfiles, piedras chinas, porcelanas, gobelinos, arañas con caireles. La entrada está copiada del Palacio de Eliseo de París. La última fiesta privada fue el casamiento de Leonor Anchorena Uriburu con Alejandro Luro Roca. Este último gestionó, en 1936, la venta al Estado y fue adquirido en 1.500.000 pesos (el salario de un peón eran $60 mensuales). Hasta poco tiempo atrás, funcionó allí la Cancillería, entre Arenales, Esmeralda y Basavilbaso. Basta contemplar las altísimas puertas de hierro forjado y las columnas, así como los revestimientos y la amplitud, para sorprenderse que fuese propiedad de particulares.

2) El Palacio Sans Souci: se encuentra en Av. del Libertador y Paz, en Victoria, partido de San Fernando y fue construdo hacia 1914, por decisión de Carlos María de Alvear y Mercedes Elortondo de Alvear. Tiene 6000 metros cuadrados cubiertos, con 9 hectáreas de jardines y otras 16 hectáreas que llegan hasta el río. Posee 25 dormitorios de 7 metros de altura, y catorce baños importantes. Los muros son de más de un metro de ancho. La altura de los ambientes es asombrosa. Posee un salón imperial donde entran seis juegos de comedor; jardín de invierno, salón de espejos, comedor con mesa de 7,5 metros de largo, para 24 sillas, salón para billar, salón biblioteca y capilla. Cuando estaba habitado por los Alvear, contaba con 35 a 40 personas de servicio, que habitaban en las 40 habitaciones del subsuelo. Los Alvear la vendieron a Monseñor Copello, quien al morir lo legó a la Curia, pero ésta consideró muy costoso mantenerlo y lo vendió a la familia Durini. El arquitecto fue René Sargent. La cochera sola es una residencia. Los pisos son de mármol de carraca, así como revestimientos de los más lujosos del mundo.

3) El Palacio Errázuriz: fue construido hacia 1915 por Matías Errázuriz, chileno, y Josefina de Alvear. Hoy puede visitarse: Libertador 1902. El hall tiene más de 10 metros de altura. Consta de 17 habitaciones. El arquitecto fue también Sargent. Fue comprado por el Estado en 1937, en algo menos de $3.000.000 y destinado a Museo de Arte Decorativo.

4) La familia Luro construyó en 1911 un castillo, en la provincia de La Pampa, en su Estancia San Huberto, de alrededor de 20.000 hectáreas. Luro accede a esa propiedad parece que por casamiento con una de las hijas de Ataliva Roca, hermano del presidente. Convierte a la estancia en un coto de ciervos rojos, jabalíes y otros animales para caza mayor, que trae del exterior. Y allí se reúne con familiares y amigos para cazar. Hoy se ha convertido en Hotel de Turismo de La Pampa. 5) El Palacio Paz: en Santa Fe y Maipú, se construyó en 1906. Propiedad del matrimonio Aarón Anchorena y Zelmira Paz. Costó $4.500.000 está inspirado en el Louvre. El arquitecto fue Louis Sortais. En 1935 fue vendido y pasó a ser el Circulo Militar.

5). Otro palacete de los Anchorena fue construido en 1909, en Montevideo y Av. Alvear. Era propiedad de los Fernández Anchorena, quienes lo vendieron a Adelia Harilaos de Olmos. Allí se hospedó a Monseñor Pacelli (después, Pío XII) cuando nos visitó en 1934. Luego, la señora lo donó a la Iglesia y funciona hoy como Nunciatura Apostólica.

6) Entre el 1300 y el 1400 de la calle Cerrito, se pueden observar otros palacios de aquella época. El Palacio Pereda (Cerrito 1350) es actualmente Embajada de Brasil (construido en 1908). El Palacio Ortiz Basualdo, en Cerrito 1399, esquina Arroyo, es la actual Embajada de Francia (1912). En Cerrito 1441, ha quedado atrapado, por el Hotel Hyatt, el Palacio Alzaga Unzué. En Cerrito 1329, actual sede del Jockey Club, se encuentra el Palacio Ayerza.

 

Podrían citarse muchos más, entre otros, Villa Ocampo (de Victoria Ocampo, en Beccar) y 4) La familia Luro construyó en 1911 un castillo, en la provincia de La Pampa, en su Estancia San Huberto, de alrededor de 20.000 hectáreas. Luro accede a esa propiedad parece que por casamiento con una de las hijas de Ataliva Roca, hermano del presidente. Convierte a la estancia en un coto de ciervos rojos, jabalíes y otros animales para caza mayor, que trae del exterior. Y allí se reúne con familiares y amigos para cazar. Hoy se ha convertido en Hotel de Turismo de La Pampa.

5) El Palacio Paz: en Santa Fe y Maipú, se construyó en 1906. Propiedad del matrimonio Aarón Anchorena y Zelmira Paz. Costó $4.500.000 está inspirado en el Louvre. El arquitecto fue Louis Sortais. En 1935 fue vendido y pasó a ser el Circulo Militar. Otro palacete de los Anchorena fue construido en 1909, en Montevideo y Av. Alvear. Era propiedad de los Fernández Anchorena, quienes lo vendieron a Adelia Harilaos de Olmos. Allí se hospedó a Monseñor Pacelli (después, Pío XII) cuando nos visitó en 1934. Luego, la señora lo donó a la Iglesia y funciona hoy como Nunciatura Apostólica.

6) Entre el 1300 y el 1400 de la calle Cerrito, se pueden observar otros palacios de aquella época. El Palacio Pereda (Cerrito 1350) es actualmente Embajada de Brasil (construido en 1908). El Palacio Ortiz Basualdo, en Cerrito 1399, esquina Arroyo, es la actual Embajada de Francia (1912). En Cerrito 1441, ha quedado atrapado, por el Hotel Hyatt, el Palacio Alzaga Unzué. En Cerrito 1329, actual sede del Jockey Club, se encuentra el Palacio Ayerza.

Podrían citarse muchos más, entre otros, Villa Ocampo (de Victoria Ocampo, en Beccar) y Villa Victoria (de la misma, en Mar del Plata), el castillo de los Ayerza o Casa Colorada, en Pedro Goyena 166, de Castelar, construido por Rómulo Ayerza, con muros de 70 centímetros; la Casa del Ángel o Quinta Delcasse, en Cuba y Sucre, famosa por sus duelos; la mansión de los Pereyra Iraola, en Arenales 1212, el Palacio de los Bemberg, en San Isidro, el de los estancieros patagónicos Menéndez Behety en Libertador y Salguero, y el Palacio Bosh Alvear, en Av. Libertador y Darragueyra, actual Embajada de los Estados Unidos.

La propensión parasitaria y derrochadora de la oligarquía alcanzó, por aquella época, niveles sorprendentes. Un consorcio integrado por Pedro Luro, María Unzué de Alvear, Pereyra Iraola, Blaquier y otros, intentó fundar una ciudad de invierno, en Corrientes, en los alrededores de Empedrado, en 1910, para lo cual compraron 158 manzanas y construyeron, en el centro el Hotel Continental, con 12 mesas de ruleta. Se frustró con motivo de la Gue-rra. Se remató en 1922 y hubo que dinamitarlo en 1942. Ernesto Tomquist hizo construir un torreón en Mar del Plata, junto al Mar, que se llamó el Torreón del Monje. En 1904 lo donó a la comuna marplatense, yen 1926 le fue cedido al Mar del Plata Gun Club, institución que instaló allí el tiro a la paloma o “pigeon club” o tiro al pichón, con la consiguiente protesta de la sociedad protectora de animales.

Otra expresión del dispendio oligárquico es la construcción de la Iglesia Santa Felicitas, regalo de Carlos Guerrero a la Iglesia, en recuerdo de su hija Felicitas. Ella, adolescente, se había casado con un Alzaga, ya anciano. Éste muere al poco tiempo por lo cual la viuda, joven y dueña de enormes extensiones heredadas, es disputada por un Sáenz Valiente y Enrique °campo, tío de Victoria. Este último discute con Felicitas, la mata y según algunos, se suicida, aunque otros sostienen que lo matan los familiares de la víctima.

El padre, acongojado, hace construir la Iglesia Santa Felicitas en la Boca. Estas donaciones, para ganar el cielo, eran comunes. La Basílica del Santísimo Sacramento, en el Barrio Norte, fue donada en 1916 por Mercedes Castellano de Anchorena. El edificio se halla en la entrada de Mar del Plata, y funciona como Hogar Saturnino Unzué, fue donado por éste, hombre bastante conocido por poseer de los mejores caballos de carrera que competían en Europa. Allí mismo, en Mar del Plata, existen otras construcciones que hablan de ese derroche oligárquico: el Castillo de los Ortiz Basualdo y el Chateau Frontenac. En el Gran Buenos Aires, la fabulosa construcción que funcionó como Tigre Hotel, hoy es dependencia estatal. Una recorrida atenta por el Barrio de Flores permite, aún, constatar las mansiones construidas por las familias de la clase alta para sus veraneos.

El poder económico de las familias dominantes

Si los datos expuestos no fuesen suficientes, bastaría con revisar la sucesión de Nicolás Anchorena para disipar toda duda (la mayor parte de esta fortuna le perteneció a Fabián Gómez y Anchorena): acciones por $ 88.007.872, una estancia en Fontezuela, Partido de Pergamino, con 26.840 vacas, 39550 ovejas, 1688 yeguas y 400 caballos. Y las siguientes propiedades urbanas casi todas en pleno centro de Buenos Aires: Piedras 243, Balcarce 78, Moreno 67, Defensa 87, Reconquista 104, 25 de Mayo 111, Esmeralda y Arenales, Santa Fe 17, Defensa 12, Rivadavia 279, Chacabuco 24, 25 de Mayo 121, Reconquista 99, Rivadavia 571, Corrientes 89, Reconquista 287, Rivadavia 392, Pte. Perón 25, Reconquista 237, Florida 282, Maipú 254, Maipú 337, Reconquista 154, Suipacha 26.

La conexión de familias

La familia de Victoria °campo es suficiente ejemplo para establecer de qué modo se relacionan, a través del vinculo político o de relaciones amistosas y matrimonios para concluir pensando de manera semejante y defendiendo los mismos intereses. Los °campo están familiarmente vinculados con: los Bemberg, Saénz Valiente, Riglos, Ibarguren, Leloir, Pueyrredón, Ituarte, Aguirre, Bullrich y Urquiza. Y tienen estrechas amistades con: Martínez de Hoz, Del Carril, Guiraldes, Alvear, Sansinena, Oliver, Estrada, Bioy Casares y Bunge.

Los Play Boy y grandes señores de la oligarquía

Los más escandalosos play boy de la oligarquía fueron Fabián Gómez de Anchorena y Macoco Alzaga Unzué. Fabián Gómez de Anchorena se compró el título de Conde de Castaño y fue famoso en las capitales europeas por su derroche y sus escándalos amorosos. Martín Alzaga Unzué, apodado “Macoco”, nace el 25/01/1901. En 1918 arma el primer Ford T de carrera. Hereda campos en 25 de Mayo y Adolfo Alsina. Desde 1920, pasa todos los veranos en Biarritz. Corre con Raúl Riganti. Posee yerbales en Misiones. Tiene un yate de 26 metros de eslora. Posee casa en la rue Henri Martín y en Sutton Place en Nueva York. En la década del 20, abre la primera gran boutique de Buenos Aires, y escandaliza al ambiente porteño con audaces mallas femeninas. Abre varias agencias de importación de autos. Importa lanchas y da impulso a la motonáutica y al esquí acuático. En 1931, inaugura la boutique más exclusiva de Nueva York, “Morocoo”.

En 1952 trae a Buenos Aires el Lido de París. Trae un karting. Se dedica a la cría de gatos siameses. Son famosas sus aventuras amorosas, sus vinculaciones con los ídolos del cine europeo y yanqui..

Entre los más prestigiosos hombres de aquella oligarquía puede recordarse a Félix de Alzaga Unzué (1886-1974), hijo de Félix Gabino de Alzaga y tataranieto de Martín de Alzaga. Residió en el Palacio Alzaga Unzué: Cerrito 1441. En su necrológica, pudo leerse: “Llegó a constituirse por méritos propios en el representante y aún más, en el símbolo de un estilo vital que hoy se evoca, no pocas veces, con un sentimiento nostálgico.

Se dieron en él de modo brillante las características del caballero argentino de las primeras décadas del siglo, aquel cuyo señorío era de orden espiritual y cuyas maneras aristocráticas, no reñidas por cierto con la sencillez y la llaneza, Según “La Nación”, nació el 29/4/1885. “Estudió abogacía, pero no llegó a recibirse. Propietario de la caballeriza que lleva su nombre; sus colores, franjas rojas y azules horizontales y gorra azul, se vieron durante largos años en Longchamps, Deauville, Cantilly, Cannes e hipódromos locales. A esas reuniones concurría con `su inconfundible elegancia’, trajeado de impecable jacquet y sombrero de copa grises. Fue socio fundador del Automóvil Club Argentino y presidente desde 1934 a 1950 del Jockey Club. El 19191 1945 fue uno de los que encabezó la Marcha de la Constitución y la Libertad junto a Saavedra Lamas, Repetto y otros, redoblando esfuerzos para impedir la llegada al poder del General Perón”.

Representación política de la clase dominante

La desintegración del Partido Autonomista Nacional en los primeros años del siglo XX constituye la razón fundamental del realineamiento de las fuerzas políticas. Este partido había sido el antagonista de las fuerzas oligárquicas que tenían a Mitre como jefe. Pero, ya a partir de 1890 se advierten las claudicaciones de la dirigencia “roquista”, con sucesivas transacciones y componendas con sus viejos enemigos. Finalmente, las bases del autonomismo del interior, de extracción federal, que habían sostenido a la Liga de Gobernadores y posibilitado la presidencia de Avellaneda y Roca, se trasladan al naciente radicalismo. A su vez, la mayor parte de la dirigencia roquista — incluso algunos sectores económicamente poderosos de la Provincia de Buenos Aires — confluyen con el mitrismo, sumándose asimismo algunos núcleos oligárquicos del interior (azucareros del norte y bodegueros de Cuyo).

Simplificando, podríamos decir que así nace “el conservadorismo”. La clase dominante, “el régimen”, se expresa a través de esas fuerzas conservadoras, pero lo cierto es que a través de nuestra historia, difícilmente se pueda hablar de “un partido conservador” orgánicamente estructurado y con esa denominación. Si bien en las luchas políticas, “los boinas coloradas” son los conservadores y “los boinas blancas” son los radicales como antagonismo frontal a partir de esa época, la fuerza oligárquicas no se expresa en una entidad política sino a través de diversas denominaciones o de confluencia de organizaciones provinciales.

Así, sostiene Roberto Azaretto, “… comienzan a usarse los términos fuerzas conservadoras’ no como manifestación de una filosofía política, sino como la unión de diversos sectores e intereses regionales frente al enemigo común… es decir, fuerzas conservadoras en el sentido de preservar el manejo político del régimen…” . En Según “La Nación”, nació el 29/4/1885. “Estudió abogacía, pero no llegó a recibirse. Propietario de la caballeriza que lleva su nombre; sus colores, franjas rojas y azules horizontales y gorra azul, se vieron durante largos años en Longchamps, Deauville, Cantilly, Cannes e hipódromos locales. A esas reuniones concurría con `su inconfundible elegancia’, trajeado de impecable jacquet y sombrero de copa grises.

Fue socio fundador del Automóvil Club Argentino y presidente desde 1934 a 1950 del Jockey Club. El 19191 1945 fue uno de los que encabezó la Marcha de la Constitución y la Libertad junto a Saavedra Lamas, Repetto y otros, redoblando esfuerzos para impedir la llegada al poder del General Perón”. (9). Representación política de la clase dominante La desintegración del Partido Autonomista Nacional en los primeros años del siglo XX constituye la razón fundamental del realineamiento de las fuerzas políticas. Este partido había sido el antagonista de las fuerzas oligárquicas que tenían a Mitre como jefe. Pero, ya a partir de 1890 se advierten las claudicaciones de la dirigencia “roquista”, con sucesivas transacciones y componendas con sus viejos enemigos.

Finalmente, las bases del autonomismo del interior, de extracción federal, que habían sostenido a la Liga de Gobernadores y posibilitado la presidencia de Avellaneda y Roca, se trasladan al naciente radicalismo. A su vez, la mayor parte de la dirigencia roquista — incluso algunos sectores económicamente poderosos de la Provincia de Buenos Aires — confluyen con el mitrismo, sumándose asimismo algunos núcleos oligárquicos del interior (azucareros del norte y bodegueros de Cuyo).

Simplificando, podríamos decir que así nace “el conservadorismo”. La clase dominante, “el régimen”, se expresa a través de esas fuerzas conservadoras, pero lo cierto es que a través de nuestra historia, difícilmente se pueda hablar de “un partido conservador” orgánicamente estructurado y con esa denominación.

Si bien en las luchas políticas, “los boinas coloradas” son los conservadores y “los boinas blancas” son los radicales como antagonismo frontal a partir de esa época, la fuerza oligárquicas no se expresa en una entidad política sino a través de diversas denominaciones o de confluencia de organizaciones provinciales. Así, sostiene Roberto Azaretto, “… comienzan a usarse los términos fuerzas conservadoras’ no como manifestación de una filosofía política, sino como la unión de diversos sectores e intereses regionales frente al enemigo común… es decir, fuerzas conservadoras en el sentido de preservar el manejo político del régimen…” (10).

En otra parte, agrega: “… El aparato político de los conservadores es, en cambio, una intrincada red de intereses provinciales, de tradición federal, sutilmente unida y coaligada para mantener ese orden…” (11). Esa expresión, hacia 1912, se da en las provincias a través de dirigentes muy representativos, en muchos casos directamente vinculados al poder económico yen otros, como políticos a su servicio: en Salta, Robustiano Patrón Costas; en Tucumán, Ernesto Padilla; en la Provincia de Buenos Aires, Marcelino Ugarte; en Córdoba, Ramón J. Cárcano; en Santa Fe, Lisandro de la Torre; en Corrientes, Juan Ramón Vidal; en Mendoza, Benito Villanueva.

La Liga del Sur, fundada por De la Torre en 1914, muestra a los siguientes dirigentes del PAN: Joaquín V. González, Indalecio Gómez, Norberto Quirno Costa, Julio Roca (h), José M. Rosa, Carlos Rodríguez Larreta y José F. Uriburu. (12). En 1916, esta inorganicidad de las fuerzas conservadoras les resulta fatal: Yrigoyen 127 electores, Liga del Sur 64, Ugartistas 76, Radicales disidentes de Santa Fe 25, Socialistas 14. (En Mendoza los partidos unidos de E. Civit apoyan al radicalismo). En 1922, las fuerzas conservadoras forman la “Concentración Nacional” con la fórmula Norberto Piñero — Rafael Nuñez para oponerla a la radical Alvear — González, mientras los demoprogresistas llevan a Carlos Ibarguren — Francisco Correa.

Alvear triunfa por 458.457 votos contra 200.000 de la Concentración. (En este caso, Patrón Costas gestiona, ante De la Torre, la unificación pero éste rechaza el acuerdo). En 1928, constituyen la “Confederación de los Partidos de la Derecha” y apoyan la fórmula Leopoldo Melo — Vicente Gallo, que es derrotada por Yrigoyen por 838.583 a 414.026. En 1930, constituyen la “Federación Nacional Democrática”, que entra en crisis en poco tiempo. Así, el primero de agosto de 1931 se constituye el “Partido Demócrata Nacional”, una de las pocas. ocasiones en que el conservadorismo intenta alcanzar su identidad.

Patrón Costas preside el Comité Nacional. El vice es Luis Duhau. Otros integrantes son: Ramón Castillo, Adrián Escobar, José Arce, Rodolfo Corominas Segura, José Heriberto Martínez y Federico Helguera. Los Demócratas Nacionales, junto a los socialistas independientes y los radicales antipersonalistas, levantan la fórmula Agustín Justo — Julio Roca (h), que obtiene 237 electores, en las elecciones fraudulentas de 1931, derrotando a la Alianza Socialista— Demócrata Progresista con la fórmula De la Torre — Repetto.

Si bien las fuerzas conservadoras logran, merced a un nuevo fraude, imponer como presidente a Roberto Ortiz en 1938, su grado de declinación resulta ya tan marcado que el Ejército, con el golpe del 4 de junio de 1943, frustra la candidatura de Patrón Costas. Más aún, en 1946, los partidos que constituyen la Unión Democrática contra Perón rechazan la incorporación de las fuerzas conservadoras.

La representación de la clase dominante queda, en los próximos años, a cargo de las fuerzas armadas (Aramburu, Rojas, militares golpistas en algunos casos, generales provenientes de familia estanciera como Lanusse o que aseguran el Ministerio de Economía a hombres de confianza del gran poder económico, como Alemann, Krieger Vassena, Martínez de Hoz y otros). Las fuerzas conservadoras subsisten apenas como expresiones locales (en algunas provincias como Mendoza y Corrientes) pero la clase dominante, remozada en su alianza con los Estados Unidos, confía en las últimas décadas la “administración” del sistema a sectores claudicantes de los viejos partidos populares (Justicialistas como Menem o radicales como De la Rúa).

Fuente: Norberto Galasso

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